Cuerpo, parentesco y poderes entre los Baruya de Nueva Guinea
Maurice Godelier
El autor intenta simbolizar de alguna manera las relaciones de parentesco, determinando diferentes signos que den pautas para interpretar las mismas dentro de este grupo étnico. Asevera que dichas relaciones se dan en condiciones de desigualdad entre los sexos y entre las generaciones. En los sexos en el reconocimiento de la línea patrilineal, simbolizado a través del semen (que representa un alimento, una fuente de vida). Maurice Godelier
Godelier fue discípulo de Lévi-Strauss, por lo que no resulta extraño que también infiriera el tabú del incesto en los Baruya. En su investigación, ilustra este hecho en base a una leyenda local en donde las mujeres por obra y gracia de la divinidad podían concebir y dar a luz su descendencia, sin embargo, el orden fue alterado por la puesta en escena de un ser fantástico atacando a una madre embarazada, con el transcurrir del tiempo su hijo ya adulto tubo relaciones incestuosas tanto con su madre como con su hermana. En este sentido, el autor sostiene que el incesto no se infiere a partir de su prohibición, sino, que está determinado y relacionado con las normas y valores que restringen y prohíben las prácticas sexuales en todas las sociedades. Por tanto, el paso de la naturaleza a la cultura no se da a partir de las relaciones intergrupales producto de la exogamia, sino, a partir de las responsabilidades paternas que asume el progenitor, particularidad que a nivel silvestre no ocurre.
Según la apreciación que da Godelier, las relaciones de parentesco están subsumidas dentro de otras relaciones más importantes en la sociedad (político-religiosas). De ahí que, las relaciones de parentesco pueden sufrir variaciones solo por el simple hecho de que las otras relaciones cambien.
El autor menciona que las diferencias entre hombres y mujeres, no reside específicamente en rasgos genotípicos propios de cada género, sino en los fluidos que de sus órganos sexuales polucionan. El semen está asociado con el poder, mientras que la menstruación se asocia con la muerte y la perdición. Asimismo, las relaciones sociales constriñen a las mujeres a interiorizar y sellar el destino social que cada uno tiene. Por tanto, el cuerpo adquiere un mudo discurso, transmitiendo un mensaje comprensible y denodadamente aceptado: de acuerdo a tu sexo ocuparás un determinado lugar en la sociedad, acéptalo sin protestar porque ese lugar estaba predestinado para ti.
Bibliografía
Godelier, Maurice. Bibliografía disponible en línea en: www.cholonautas.edu.pe
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