viernes, 2 de julio de 2010

El problema del incesto

El problema del incesto
Robin Fox
La prohibición del incesto representa un dilema en sí mismo, ya que el hecho de implementar su proscripción deja en entredicho que las personas por naturaleza se inclinarían en cometerlo. La dinámica de interpretar dicha exclusión, precisa abordar el por qué dentro de las normas que favorecen la exogamia familiar no está expresado de forma explícita la prohibición de relaciones incestuosas. Por eso resulta curioso, que en el compendio de las relaciones sexuales se valore más con quien no pueden practicarse. En este sentido, se puede establecer una clara distinción entre incesto (la relación sexual) y exogamia (las relaciones conyugales o de pareja socialmente aceptada). En este caso Fox trata de aclarar un poco lo que conlleva cada concepto (incesto-exogamia), ya que es fácil suponer que cuando se promulga la prohibición del incesto, por consiguiente se produce la exogamia, suponiendo que se tratase de términos relacionados. Sin embargo, es todo lo contrario, puesto que el uno no lleva al otro, ya que el incesto implica una relación de apareamiento, no obstante, esta se puede dar sin llegar al matrimonio. Por tanto el incesto condiciona el mantenimiento de relaciones con ciertos parientes, mientras que la exogamia es una regla que promueve el matrimonio fuera de la familia.
¿Pero qué es lo que hace que las relaciones sexuales entre familiares sean nocivas para la sociedad y que es lo que permite que el tabú persista hasta la actualidad? Estas dudas son las que el autor quiere despejar, haciendo una introspección del tema para llegar hasta su génesis, solo así se podrán develar las razones que lo sostienen. De este modo, Robin se plantea dar cuenta de sus inquietudes en base a tres apartados: a) Razones de por qué las relaciones sexuales intrafamiliares serían desastrosas, b) Razones que induce a la gente a evitar el incesto, c) Razones de por qué la sociedad prohíbe el incesto y castiga a los infractores.
Al final el autor admitirá que la persistencia del incesto sigue presente en la actualidad porque forma parte de la herencia cultural de la humanidad. Sus orígenes aunque sean variopintos, y tal vez obedezcan a meras suposiciones de que fuera una ventaja selectiva para el grupo fomentar la exogamia, y por tanto las alianzas con otros grupos, o ya sea porque el producto de la concepción resultaría en un adefesio genético. Inherentemente de su origen, la trascendente es que al final se terminó incorporando a las instituciones sociales y fue considerado como algo dado y por ende, como un valor y norma a la vez.
Fox hipotetiza que dicho tabú se generalizó a escala global, más por un factor biológico que por una premisa cultural, adicionando un determinismo biológico en el nacimiento del incesto. Sin embargo, acepta que cualquiera haya sido la premisa (cultural o biológica) dicho tabú en ningún momento será perfecto, ya que en toda regla se dan excepciones y el incesto no prescribe a la misma.
El problema al sé que enfrenta el autor, es a considerar al tabú de forma generalizada, partiendo del hecho de que según su discernimiento está presente en todas las sociedades. Aunque admitiese que este tenga sus particularidades en cada pueblo, de igual manera, no escapa al criterio occidentalista de adaptar conceptos a situaciones propias de su sociedad, marginando de este modo el punto de vista émico.
Bibliografía
Fox R. (1972) “El Problema del Incesto” en: Sistemas de parentesco y matrimonio. Madrid: Alianza.

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